Muy bien, Ogino y el termómetro han fallado. ¡No pasa nada! Es hora de llamar a la caballería: la Inseminación Artificial (IA). Imagínate que el esperma de tu pareja es un ejército cansado y tu óvulo está lejos. La IA es el helicóptero que los recoge, les da un Red Bull, y los deja justo en la puerta del óvulo.
El proceso es rápido y sorprendentemente poco glamuroso: pastillas o pinchazos para madurar óvulos, el chico hace "su parte" en una sala incómoda (¡mandémosle flores!), se seleccionan los espermatozoides campeones, y un médico los inyecta en el útero con una cánula fina.
El toque "Mamá Esmeril": El mayor drama de la IA es si tienes que ir a trabajar justo después. Pero míralo así: ¡es el tratamiento más sencillo donde te vas a casa ya "casi embarazada"! Es un paso de fe asistida. ¡Si la montaña no va a Mahoma, el esperma irá en cánula!

No hay comentarios:
Publicar un comentario